martes, 11 de septiembre de 2012

LA NUEVA JERUSALEN


La Nueva Jerusalén: entre el fanatismo y la ausencia de Estado

 


Es alarmante la situación de un grupo pseudo religioso que vive en Michoacán: la Nueva Jerusalén, porque en esa comunidad se violan varios derechos humanos fundamentales y parece no existir el Estado. En las últimas semanas ha dado la nota periodística porque han prohibido el inicio de clases para los niños, según marca la SEP.

La Nueva Jerusalén es una secta milenarista que combina ritos tradicionales católicos con “expresiones de fe” apocalípticas. Para los seguidores de la Nueva Jerusalén la vida tiene un único objetivo: salvarse de la destrucción apocalíptica. Esa destrucción sucedería en 1980, ante los cálculos errados se sugirió una nueva fecha del fin del mundo en 1988, como se trataba de una profecía que no se cumplió se anunció la destrucción en el 2000, nuevo augurio fallido.

La promesa del paraíso

Como toda secta fundamentalista, las apariciones y los mensajes personales de divinidades son esenciales en su constitución. En otras palabras, los mensajes directos a iniciados con mensaje de destrucción son elementales. Así, el 13 de junio de 1973, la Virgen del Rosario se “apareció” a Gabina Sánchez, anciana, viuda y devota de la Virgen del Rosario.

El “mensaje” de la Virgen fue claro, pidió que le dijera al sacerdote de la parroquia de San José de Pururarán, que iniciara una misión para salvar al mundo de la destrucción inminente debido al deterioro moral en que se vive.

El padre Nabor Cárdenas Mejorada, párroco de San José tuvo una oportunidad de oro para vivir según sus concepciones de la Iglesia. Ordenado antes del Concilio Vaticano II, no aceptó dicho documento. Al conocer la “petición de la Virgen”, de parte de Gabina Sánchez, abandonó la parroquia. Su nuevo lugar de culto, lejos de la comunión con la Iglesia católica, fue en una ermita construida en el sitio de la supuesta aparición. Empezó su reinado.

Ante la negativa de sujetarse a la autoridad de la Diócesis y de vivir en la comunión de la Iglesia, el padre Nabor fue excomulgado. A partir de entonces se hizo llamar Papá Nabor. Para completar su cuadro apocalíptico, a la anciana vidente, Gabina Sánchez, la bautizó con el nombre de Mamá Salomé, constituyéndose en la vidente oficial. Ahí surgió la Nueva Jerusalén.

Papá Nabor agregó a su elenco de iniciados a “Mamá María de Jesús”, quien suplió a Mamá Salomé a su muerte en 1982. La tarea profética es esencial en la Nueva Jerusalén, por lo que un nuevo relevo fue necesario. Apareció el último de los “profetas”, Agapito Gómez, a quien le corresponde la interpretación y los dictados de líneas de acción para toda la comunidad. Es el enlace directo con la Virgen, como lo fueron sus antecesoras.

La vida en la Nueva Jerusalén

Privados de muchos derechos fundamentales e incomunicados con el mundo, los habitantes de esta comunidad en la que todos los fieles de la secta estaban unidos hasta la muerte de Papá Nabor, “los que han de salvarse” viven bajo un estricto control aún en su vida privada.

Todos tienen prohibido ver televisión y escuchar la radio. No digamos ya usar internet. Las computadoras no existen en esa comunidad ya que, según ellos, “las nuevas tecnologías son diabólicas”.

No hay hospitales ni centros de salud. Las enfermedades se curan tradicionalmente. Una excepción fue cuando Papá Nabor enfermó gravemente y tuvo que salir a atenderse, cosa que finalmente fue inútil. Por cierto, la Nueva Jerusalén es una ciudad amurallada, no como la describe la Biblia, sino porque nadie puede salir sin permiso de esa comunidad.

También están prohibidas las bebidas alcohólicas y toda clase de drogas. Está prohibido el uso de la bicicleta e incluso en algún tiempo se prohibieron las relaciones sexuales. En sus años de vigor, se dice que Papá Nabor ejercía el derecho de pernada.

El culto está tomado de la Iglesia católica preconciliar, celebran misa y otros sacramentos, pero las oraciones, especialmente del rosario, son elementales. El día inicia muy temprano e inicia con oraciones. Desde las 4 de la mañana cumplen con el mandato de la Virgen, rezan porque el mundo puede terminar en cualquier momento.

Por eso las mujeres se cubren la cabeza con velos largos y de colores. Se visten con grandes faldas que llegan hasta el suelo y con blusas que cubren totalmente sus brazos y pechos. Las niñas permanecen en silencio la mayor parte del tiempo, no les está permito hablar, deben ser sumisas y obedientes.

Los hombres tienen menos restricciones, es una sociedad machista, pero también las tienen. Deben llevar una cruz permanentemente y asistir a todos los oficios. Por lo menos cuatro veces al día hay oraciones colectivas.

También deben trabajar, hombres y mujeres, varios días al año en trabajo comunitario no pagado, en beneficio directo del templo y sus “clérigos”. El pago del diezmo, dinero que pasa por sus líderes religiosos, es fundamental para la organización comunitaria.

La educación en la Nueva Jerusalén

A los niños sólo se les enseña a leer y escribir. No hay libros de texto gratuitos de los que proporciona la SEP, porque contiene dibujos e ilustraciones que corrompen su moralidad. En cambio hay un libro permitido y exigido: el libro la Virgen María en la Tierra, que cuenta la historia de Nueva Jerusalén.

Los niños que muestran más inteligencia en los estudios son elegidos para aprender casi exclusivamente las interpretaciones de la Virgen del Rosario y sólo pueden leer los textos autorizados por sus líderes.

Lo grave del asunto

Como ya quedó claro, lo grave en este caso es la violación a los derechos humanos. Las libertades fundamentales prácticamente no existen. El derecho a la educación es nulo desde hace décadas en esta comunidad pseudo religiosa.

La comunidad a la muerte de Papá Nabor se dividió en dos grupos. 2,000 habitantes de la comunidad, aproximadamente, asumen con obediencia ciega a sus líderes que la educación pública daña el alma de niños y jóvenes. En contrapeso, el grupo contrario, otros 500 más moderados, reclaman el derecho de sus hijos a ir a una escuela con educación laica.

El conflicto más fuerte inició el 6 de julio cuando varios hombres demolieron, a fuerza de mazazos, la única escuela sujeta al programa oficial que ha tenido la comunidad. Los custodiaron, para que pudieran realizar su tarea, mujeres que rezaban y cantaban a la Virgen del Rosario.

Teniendo que haber comenzado las clases de este ciclo escolar no fue posible hacerlo porque la escuela está derribada y porque los más radicales creen que es cosa del diablo.

La violación gravísima a los derechos humanos es un asunto urgente. Pero también es grave la ausencia de Estado. Ante estos acontecimientos que llevan décadas las autoridades pueden y deben reaccionar inmediatamente utilizando las leyes de las que disponen y los medios coercitivos que hagan posible el orden público.

Para que pueda existir vida social es necesario el cumplimiento de las leyes que fortalezcan las instituciones; es necesario que se respeten y promuevan los derechos humanos, cosa que está ausente en la Nueva Jerusalén. Es necesario hacer valer el Estado de derecho que asegure el bien común y el respeto de las libertades individuales.

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