La Nueva Jerusalén: entre el fanatismo y la
ausencia de Estado
Es alarmante la situación de
un grupo pseudo religioso que
vive en Michoacán: la Nueva Jerusalén, porque en esa
comunidad se violan varios derechos
humanos fundamentales y parece no existir el Estado. En las últimas semanas ha dado la nota periodística porque
han prohibido el inicio de clases para los niños, según marca la SEP.
La Nueva Jerusalén es una secta milenarista que combina ritos
tradicionales católicos con “expresiones de fe” apocalípticas. Para los
seguidores de la Nueva Jerusalén la vida tiene un único objetivo: salvarse de
la destrucción apocalíptica. Esa
destrucción sucedería en 1980, ante los cálculos errados se sugirió una nueva
fecha del fin del mundo en 1988, como se trataba de una profecía que no se
cumplió se anunció la destrucción en el 2000, nuevo augurio fallido.
La promesa del paraíso
Como toda secta
fundamentalista, las apariciones y los mensajes personales de divinidades son
esenciales en su constitución. En otras palabras, los mensajes directos a
iniciados con mensaje de destrucción son elementales. Así, el 13 de junio de
1973, la Virgen del Rosario se “apareció”
a Gabina Sánchez, anciana, viuda
y devota de la Virgen del Rosario.
El “mensaje” de la
Virgen fue claro, pidió que le dijera al sacerdote de la parroquia de San José de Pururarán, que iniciara
una misión para salvar al mundo de la destrucción inminente debido al deterioro
moral en que se vive.
El padre Nabor Cárdenas Mejorada, párroco de
San José tuvo una oportunidad de oro para vivir según sus concepciones de la Iglesia. Ordenado antes del Concilio Vaticano II, no aceptó dicho
documento. Al conocer la “petición de la Virgen”, de parte de Gabina
Sánchez, abandonó la parroquia. Su nuevo lugar de culto, lejos de la comunión
con la Iglesia católica, fue en
una ermita construida en el sitio de la supuesta aparición. Empezó su reinado.
Ante la negativa de sujetarse
a la autoridad de la Diócesis y
de vivir en la comunión de la Iglesia, el padre Nabor fue excomulgado. A partir
de entonces se hizo llamar Papá Nabor.
Para completar su cuadro apocalíptico, a la anciana vidente, Gabina Sánchez, la
bautizó con el nombre de Mamá Salomé,
constituyéndose en la vidente oficial. Ahí surgió la Nueva Jerusalén.
Papá Nabor agregó a su elenco de
iniciados a “Mamá María de Jesús”, quien suplió a Mamá Salomé a su
muerte en 1982. La tarea profética es esencial en la Nueva Jerusalén, por lo
que un nuevo relevo fue necesario. Apareció el último de los “profetas”,
Agapito Gómez, a quien le
corresponde la interpretación y los dictados de líneas de acción para toda la
comunidad. Es el enlace directo con la Virgen, como lo fueron sus antecesoras.
La vida en la Nueva Jerusalén
Privados de muchos derechos
fundamentales e incomunicados con el mundo, los habitantes de esta comunidad en
la que todos los fieles de la secta estaban unidos hasta la muerte de Papá
Nabor, “los que han de salvarse” viven bajo un estricto control aún en
su vida privada.
Todos tienen prohibido ver televisión y escuchar la
radio. No digamos ya usar internet. Las computadoras no existen en esa
comunidad ya que, según ellos, “las nuevas tecnologías son diabólicas”.
No hay hospitales ni centros
de salud. Las enfermedades se curan tradicionalmente. Una excepción fue cuando
Papá Nabor enfermó gravemente y tuvo que salir a atenderse, cosa que finalmente
fue inútil. Por cierto, la Nueva Jerusalén es una ciudad amurallada, no como la
describe la Biblia, sino porque
nadie puede salir sin permiso de esa comunidad.
También están prohibidas las
bebidas alcohólicas y toda clase de drogas. Está prohibido el uso de la
bicicleta e incluso en algún tiempo se prohibieron las relaciones sexuales. En
sus años de vigor, se dice que Papá Nabor ejercía el derecho de pernada.
El culto está tomado de la
Iglesia católica preconciliar, celebran misa y otros sacramentos, pero las
oraciones, especialmente del rosario, son elementales. El día inicia muy
temprano e inicia con oraciones. Desde las 4 de la mañana cumplen con el mandato de la Virgen, rezan porque
el mundo puede terminar en cualquier momento.
Por eso las mujeres se cubren
la cabeza con velos largos y de colores. Se visten con grandes faldas que
llegan hasta el suelo y con blusas que cubren totalmente sus brazos y pechos.
Las niñas permanecen en silencio
la mayor parte del tiempo, no les está permito hablar, deben ser sumisas y
obedientes.
Los hombres tienen menos
restricciones, es una sociedad machista, pero también las tienen. Deben llevar
una cruz permanentemente y asistir a todos los oficios. Por lo menos cuatro veces al día hay oraciones
colectivas.
También deben trabajar,
hombres y mujeres, varios días al año en trabajo comunitario no pagado, en
beneficio directo del templo y sus “clérigos”. El pago del diezmo,
dinero que pasa por sus líderes religiosos, es fundamental para la organización comunitaria.
La educación en la Nueva
Jerusalén
A los niños sólo se les enseña
a leer y escribir. No hay libros
de texto gratuitos de los que proporciona la SEP, porque contiene dibujos e ilustraciones que corrompen su
moralidad. En cambio hay un libro permitido y exigido: el libro la Virgen María en la Tierra, que cuenta
la historia de Nueva Jerusalén.
Los niños que muestran más
inteligencia en los estudios son elegidos para aprender casi exclusivamente las
interpretaciones de la Virgen del Rosario y sólo pueden leer los textos
autorizados por sus líderes.
Lo grave del asunto
Como ya quedó claro, lo grave
en este caso es la violación a los
derechos humanos. Las libertades fundamentales prácticamente no existen.
El derecho a la educación es nulo desde hace décadas en esta comunidad pseudo
religiosa.
La comunidad a la muerte de
Papá Nabor se dividió en dos grupos. 2,000 habitantes de la comunidad,
aproximadamente, asumen con obediencia ciega a sus líderes que la educación
pública daña el alma de niños y jóvenes. En contrapeso, el grupo contrario,
otros 500 más moderados, reclaman el derecho de sus hijos a ir a
una escuela con educación laica.
El conflicto más fuerte inició
el 6 de julio cuando varios hombres demolieron, a fuerza de mazazos, la única
escuela sujeta al programa oficial que ha tenido la comunidad. Los custodiaron,
para que pudieran realizar su tarea, mujeres que rezaban y cantaban a la Virgen
del Rosario.
Teniendo que haber comenzado
las clases de este ciclo escolar no fue posible hacerlo porque la escuela está
derribada y porque los más radicales creen que es cosa del diablo.
La violación gravísima a los
derechos humanos es un asunto urgente. Pero también es grave la ausencia de Estado. Ante estos
acontecimientos que llevan décadas las autoridades pueden y deben reaccionar
inmediatamente utilizando las leyes de las que disponen y los medios
coercitivos que hagan posible el orden
público.
Para que pueda existir vida
social es necesario el cumplimiento de las leyes que fortalezcan las
instituciones; es necesario que se respeten y promuevan los derechos humanos,
cosa que está ausente en la Nueva Jerusalén. Es necesario hacer valer el Estado
de derecho que asegure el bien común
y el respeto de las libertades
individuales.
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