ÉTICA
PROFESIONAL
La palabra ética proviene del
griego ethikos
(“carácter”). Se
trata del estudio de la moral y del
accionar humano para promover los comportamientos deseables. Una sentencia ética supone la elaboración de un juicio moral y
una norma que señala cómo deberían actuar los integrantes de una sociedad.
La ética profesional
pretende regular las actividades que se realizan en el marco de una profesión.
En este sentido, se trata de una disciplina que está incluida dentro de la ética aplicada ya que hace referencia a una
parte específica de la realidad.
Cabe destacar que la ética, a nivel general, no es coactiva (no impone
sanciones legales o normativas). Sin embargo, la ética profesional puede estar,
en cierta forma,
en los códigos deontológicos
que regulan una actividad profesional. La deontología
forma parte de lo que se conoce como ética normativa y presenta una serie de
principios y reglas de cumplimiento obligatorio.
Podría decirse, por lo tanto, que la ética profesional estudia las normas
vinculantes recogidas por la deontología profesional. La ética sugiere aquello
que es deseable y condena lo que no debe hacerse, mientras que la deontología
cuenta con las herramientas administrativas para garantizar que la profesión se
ejerza de manera ética.
La ética periodística, por ejemplo, condena que una
periodista reciba dinero para publicar una noticia tendenciosa a favor de una determinada
persona, organización o empresa. En el mundo de los negocios, por otra parte,
la ética señala que un vendedor no puede realizar operaciones por afuera de la
empresa para la cual trabaja como empleado.
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